Y quise escribir aquí, pero no hubo tiempo, las últimas semanas fueron de cargar, empacar, mover, vender, presionar a la gente a que se llevara las cosas grandes, las cosas chicas iba yo de un lado a otro a dejarlas. También las agotadoras despedidas, porque aunque yo quisiera dejar las cosas en pausa, como si no pasara nada, sabíamos que no era lo correcto, así que hice un esfuerzo y me empujé a hacerlo, ir a abrazar a la gente, llorar, y decir adiós.
La última semana fue un poco incómoda, fui a casa de los tíos, muy amables como siempre, pero también exigentes, tal vez no mucho, pero yo no estaba en un estado mental muy sereno y empático en ese momento, pero intenté cumplir con sus expectativas en lo que pude, y espero que me lo sepan perdonar, mi cabeza estaba en tantas cosas distintas, que había cosas que simplemente no veía.
De verdad los últimos días fue una carrera de resistencia, por terminar los pendientes, por mostrar una sonrisa, por estar levantada, por no caer, pero creo, al final no salió tan mal. Logramos llegar al aeropuerto documentar y dar un último adiós de esa etapa.
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