10/8/10

en el aire

Pues siendo mi primer vuelo internacional la verdad estaba muerta de miedo, observando todo y a todos, aunque según lo que me habían contado de los vuelos, aún en clase turista, me doy cuenta que iba en una especie de ADO sencillo, porque no me dieron ni cepillo de dientes, ni antifasito, y en cuanto pudieron me quitaron mi mantita, y yo tenía frío aún, jijiji. No caminé como me dijeron, ni vi los famosos aerobics de avión, por lo tanto, no los hice, pero no estaba tan adolorida al final del vuelo, afortunadamente. Pero si, no hice nada que no viera que la demás gente no hiciera, casi corrí en el transbordo en frankfurt, pero llegué con solo 10 minutos de ventaja, así que no estuvo tan mal, hasta tiempo tuve de perderme. Al tomar el vuelo a Viena, recordé que llebaba un gato en el equipaje y empecé a preocuparme mucho, afortunadamente fue un vuelo de menos de una hora, pero esta preocupación me hizo olvidar un abrigo en el avión, Genial! pensé, mi abrigo viajó hasta Viena para que lo pierda, pero afortunadamente ya apareció, solo tengo que ir a recogerlo al aeropuerto, lo cual me da algo de hueva, pero lo haré más adelante.
Al final el vuelo no fue algo tan malo, me parece, solo cansado, y ahora a seguir adaptándome a este nuevo horario

La avalancha

Y quise escribir aquí, pero no hubo tiempo, las últimas semanas fueron de cargar, empacar, mover, vender, presionar a la gente a que se llevara las cosas grandes, las cosas chicas iba yo de un lado a otro a dejarlas. También las agotadoras despedidas, porque aunque yo quisiera dejar las cosas en pausa, como si no pasara nada, sabíamos que no era lo correcto, así que hice un esfuerzo y me empujé a hacerlo, ir a abrazar a la gente, llorar, y decir adiós.
La última semana fue un poco incómoda, fui a casa de los tíos, muy amables como siempre, pero también exigentes, tal vez no mucho, pero yo no estaba en un estado mental muy sereno y empático en ese momento, pero intenté cumplir con sus expectativas en lo que pude, y espero que me lo sepan perdonar, mi cabeza estaba en tantas cosas distintas, que había cosas que simplemente no veía.
De verdad los últimos días fue una carrera de resistencia, por terminar los pendientes, por mostrar una sonrisa, por estar levantada, por no caer, pero creo, al final no salió tan mal. Logramos llegar al aeropuerto documentar y dar un último adiós de esa etapa.