Pues que puedo decir sobre Viena, la ciudad me ha gustado mucho, a veces dudo que es una réplica de lo que había antes de la guerra, y que verdaderamente es antiguo, y también dudo que tanto importa eso. Hay gente como en todos lados, grosera, o amable, enojados y contentos; aunque aún no entiendo cual es el problema de muchos Vieneses con tomar una ducha, lavar la ropa o usar desodorante, en verano muchos olían mal, ahora en invierno, solo huelen ácido, pero es mucho más llevadero el olor.
Lo que si debo decir es que el transporte urbano es un sueño, pasan seguido, en general son muy limpios, es caro si, pero creo que es un precio justo a pagar por ser llevado seguro y a tiempo, comparándolo con las carreras que juegan los autobuses en México, o cuando no sabes cuando volverá a pasar el próximo metro, aquí se tiene la certeza de cuando va a pasar con el reloj que en casi todas las estaciones hay. Claro que a uno como chilango es chistoso como la gente aquí se espanta por la cantidad de gente que puede haber en el metro, a mi parecer generalmente va medio vacío.
Otra cosa curiosa es como maneja aqui la gente, lo cual se me hace irónico ya que debes cumplir con examen teórico y práctico, es caro y difícil tener una licencia de manejo, y aún así, la gente maneja mal aqui, se estacionan con muchos problemas, andan neuróticos, cuando es raro que vea tráfico en las calles, supongo que en una ciudad como la ciudad de México se mueren del susto.
Algo que definitivamente me ha gustado es la cantidad de jardines y parques que hay por todos lados, es verde, la gente los cuida y me parece que los respeta, y sobretodo, el silencio, es lo que más me impactó a mi llegada y sigue haciéndolo, me encanta, hay días cuando por las noches voy a fumar, el silencio es tan total que me pregunto si mis oídos estarán tapados, o perdí momentaneamente la audición, es algo que no tengo otra palabra más que Impactante.
Otra cosa fascinante de ésta ciudad es la multiculturalidad, este lugar es verdaderamente Cosmopolita, siempre que estoy en la calle escucho a alguien a hablar en español, o inglés o francés o italiano o ruso, chino, japonés, árabe, turco o algún idioma eslavo, africano, asiático que no logro identificar. Y no solo eso, encuentras arroz para cada necesidad, comida de todo el mundo, y es literal TODO el mundo.
Estoy casi segura que mi ausencia, o la poca nostalgia por México se debe precisamente a eso, he encontrado toda la comida que más me gustaba de México, que haría yo sin mi salsa Valentina, tortillas y frijoles, tal vez si sentiría que extraño mi país, pero pudiéndome sentar a ver una buena película en el sillón con palomitas con salsa valentina me ha mantenido con el sentimiento de cercanía a mi país, igual cuando se puede desayunar unos buenos huevos revueltos con frijoles y tortillas.
Además mi esposo es una maravilla, hace cocina mexicana tradicional de tiempo en tiempo lo cual me tiene más que feliz.
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